Desde hace años la luna de Júpiter, Europa, está ejerciendo la misma fascinación que hace décadas creaba el planeta rojo para los científicos de nuestro planeta.
Su enorme, profundo y salado océano que recubre toda su superficie es la causa. Miles de teorías se han escrito acerca de lo que puede esconder semejante masa líquida, sabemos que a la vida le gusta mucho el agua, y si a ese agua se le une sustancias orgánicas disueltas las posibilidades de encontrar organismos aumenta.
Fuente: America space
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